lunes, 12 de noviembre de 2012

Entrevista a Samuel Hernández

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Esta mañana entrevistamos  a Samuel Hernández, ilustrador de Los Realejos y uno de los integrantes más activos del Colectivo de Ilustradores Canarios.

¿Qué tal, Samuel?
Háblanos un poco de tu formación como artista.
Mi formación como artista, a nivel académico, se limita a Bellas Artes. Cinco años de carrera que supieron a siete y de los que me valen tres. Esa fue la confirmación, con lo que aprendí a abordar un proyecto, a resolverlo, técnicas, etc. A partir de ahí, una vez tienes esa base con la que poder trabajar y tienes claro qué quieres trabajar, tienes que aprender solito. Mi formación como artista sigue ahí, porque cada día miro obras de ilustradores que tengo entre mis referentes, y de otros nuevos. Aprendo con el trabajo de mis compañeros. Me documento y abordo trabajos distintos, y con cada uno aprendo. El artista está siempre formándose... puede echar la vista atrás para ver cuándo empezó a aprender, pero no para ver cuándo acabó.

Mucha gente aun piensa que ilustrar es dibujar y que un buen ilustrador ha de ser un virtuoso en la técnica ¿cómo definirías a un buen ilustrador? 
La gente tiende a meter en el mismo saco dibujo e ilustración, y aunque la ilustración derive del dibujo, hoy es independiente. Cada día que pasa veo menos relación entre ambas disciplinas. La ilustración es un producto de masas. Tiene que consumirse, tiene que estar al alcance de la gente, tiene que hablar su mismo lenguaje. La ilustración tiene que dar forma a algo. Tiene que “ilustrar” algo, ya sea un texto, un concepto... Y no todos los textos ni todos los conceptos, a nivel gráfico, pueden tener una forma figurativa. No todo puede ser académico en cuanto a técnica. Una buena ilustración tiene que reflejar la esencia de ese texto, de ese concepto, y si para eso el ilustrador tiene que manchar el papel sin una forma clara, porque necesita jugar solo con el color y con la falta de definición (por ejemplo), entonces será un buen trabajo, será una buena ilustración. No solo de trabajo figurativo y de virtuosismo técnico vive la ilustración, y hay grandes referentes de ello.
Un buen ilustrador es un buen traductor, y un buen cazador de almas. Tiene que captar la esencia de lo que detona su trabajo y darle forma, y para ello puede valerse de tantos recursos como quiera.
 
En tu caso, eres bueno ilustrando y virtuoso en la técnica, ¿cómo se consigue ese tándem?
No soy bueno ilustrando ni un virtuoso a nivel técnico, vaya... pero estoy en ello. En realidad siempre he tenido muy separados mi yo ilustrador y mi yo dibujante. Alimento a ambos a partes iguales, pero a cada uno en su casa, así que en cuanto a concepto voy creciendo, y en técnica igual. También es importante que desde que terminé la carrera, la mayoría de encargos y trabajos en los que me he visto envuelto han requerido trabajos figurativos, muy finos técnicamente, así que en técnica he crecido mucho. Y como decía, la ilustración tiene que consumirse, que reproducirse, y por tanto hay cosas que puedes hacer y que la gente va a aceptar, y otros trabajos más personales, más para ti y para un público limitado.

En este campo de trabajo hay muchísima competencia, pero se habla en general, de una “marca” española, ¿qué crees que aportamos de diferente al mundo de la ilustración? 
¿Hay que aportar algo diferente? Desmarcarse del resto a veces se convierte en algo obsesivo, y no creo que sea necesario. Hay tres grandes mercados y estilos, el europeo, el americano, y el asiático (tres formas de hacer las cosas)... ¿por qué no que cada creador, partiendo de ahí, haga lo que le salga e intente englobarlo en uno de esos mercados, si es necesario? Todos tenemos a nuestros padres y mentores en el mundillo, y queremos acercarnos lo más posible a lo que ellos hacen, pero con nuestras aportaciones. Unos tienen un estilo más oriental, otros más americano... En realidad eso da igual. Importa el enfoque que cada ilustrador dé a su obra. No creo que sea necesario hablar de un estilo español, de algo que aportar a la profesión como un gran grupo. Es más productivo pensar qué tiene que aportar cada profesional a su profesión. Si se crea un gran grupo y un estilo, adelante, y si no, adelante también.


Eres uno de los miembros más activos del Colectivo de Ilustradores Canarios ¿qué te ha aportado pertenecer a él?
Lo principal es que he conocido a grandes personas, y a grandes profesionales. Con el trabajo en los proyectos y eventos, he aprendido cómo desarrollar un proyecto a un nivel que no aprendías en la facultad. Tema de impresión, de optimización, etc. Y cómo conseguir participar en un evento, cómo mostrarte al público con una buena presencia... He aprendido a moverme, y me he metido de lleno en el mundillo, con proyectos que me han ido saliendo gracias a mi trabajo en el Colectivo. He superado esa barrera entre los estudios y el trabajo con una suavidad pasmosa.

En este último año has sido parte de algunos proyectos editoriales como la Galería de Espejos o El otro lado de laluna. ¿Hay algún proyecto nuevo del que nos puedas hablar? ¿Para cuándo una exposición individual de Samuel Hernández?
Proyectos nuevos, veamos... El 2013 va a estar cargadito de cosas, trabajos del Colectivo y de otros grupos de grandes profesionales. Nunca puedes parar. Pero aún están muy verdes para comentar nada de ellos. Cuando tengan que salir, saldrán, pero que nadie nos quite el ojo de encima que tenemos más de un pan bajo el brazo.
No tengo ni la más remota idea de cuándo veremos una exposición individual de un servidor. Me la estoy tomando con mucha calma, porque será mi primera individual y quiero hacer un buen trabajo. He estado meses debatiéndome entre hacer algo para el espectador o algo para mí, y aunque sea un poco narcisista, he optado por lo segundo. Precisamente porque es mi primera exposición individual, es mi primer niño, y al primero siempre se le mima. Hay ideas que llevo queriendo desarrollar desde hace años, y voy a tirar de ellas, aunque no tengan buena acogida o no sean tan consumibles.Tengo tres ideas que dan para tres exposiciones, y en enero empezaré a trabajar en ellas en serio. Luego las salas dirán cuando podemos ver esas obras colgadas, pero no queda mucho para eso.

¿Te gustaría añadir algo más?
Si me entretengo más con la entrevista se me seca el acrílico. Gracias entrevistadora, y gracias a la gente que me apoya con mi trabajo incluso cuando ni yo mismo lo hago :)


Para seguir de cerca el trabajo de Samuel Hernández:





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