
Todo aquel que tenga interés por el
mundo de la ilustración en Canarias se ha enfrentado a los mismos
problemas: la soledad y el rechazo. No trato de ser dramático ni
exagerado, tampoco quiero dar a entender que solo aquí se puede sentir
eso. Solo digo que es una realidad que el que trate de entrar en este
mundo con toda certeza sentirá eso. La sensación de que la ilustración
no es una profesión digna, que ni siquiera es una profesión, se
transmite incluso desde la facultad de Bellas Artes. El desánimo por lo
tanto es el principal enemigo a vencer por aquel que quiera luchar por
lo que le gusta. La lejanía de las islas es otro enemigo importante,
dificulta la asistencia a salones y eventos por lo que la sensación de
estar desconectado del resto es aún mayor, si a eso añadimos que no se
sabe muchas veces dónde está la gente, los compañeros, pues peor aún.